Día 252 – La venganza –

Cada vez que entro en terreno ferretero siento como si estuviese en una pelicula del Lejano Oeste o como si fuese Mario Bros y hubiese llegado a la final en la que se enfrentaba solo al dinosaurio Bowser. Ellos tienen un olfato especial para nosotros los inútiles. Su sonrisa al vernos entrar nada tiene que ver con un gesto de buen comerciante ni incluso de simpatía, por el contrario es una mueca que nace del regocijo, como un león cuando se relame al ver un ciervo pavotear por la pradera.

Ahí estaba yo, una vez más parado frente mi ferretero, otra vez más manejando mi discurso con una cautela que intentaba mantenerme en mi guión pensado durante las cuadras que separan mi casa de ese comercio. “Una tijera para cortar metal,  un tornillo de 5 cm que entre en esto y una tuerca que enrrosque en este caño”. Eso era todo lo que tenia que decir, si dudar ni sonar temeroso porque eso sería lo que generaría el efecto que no queria, la repregunta.

Como la mayoria de mis planes este falló, resulta ser que tijeras que corten metal hay curvas y rectas y claro, tornillos y tuercas pueden disparar un sin fin de opciones y con ellas un maremandum de preguntas. Como siempre el hizo su show, dejó mi incapacidad en evidencia reduciendo mi hombría frente a un público integrado por encargados de edificio del barrio y empleadas domésticas que reían al escuchar las palabras ” los chicos de hoy solo saben de computadoras, boliches y ropa” y miraban ese aspecto medio chetito que tengo y no puedo camuflar.

Como no es la primera vez que algo así me sucede en el mismo comercio y como creo que ya fue suficiente con la hostilidad que sufrí en los primeros años del secundario recurrí a ella, la venganza, ese sentimiento que más de un catequista en mi pasado de colegio católico intentó difamar. Por suerte o por desgracia de mi ferretero o más bien de mi ex ferretero encuentro en estos sentimientos impuros una gran satisfacción asique cuando esbozó el monto total de la compra comencé a comentar frente a los mismos encargados y y empleadas domésticas lo caro que me parecía todo, que en la ferretería de la vuelta todo estaba más barato y hasta le susurré a la que tenía más pinta de chusma que ya me habían dicho que este era un carero.

Si, no sé si esta bien o mal pero fue esa venganza la que ayer me hizo un poco feliz.

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1 comentario

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Una respuesta a “Día 252 – La venganza –

  1. Anónimo

    jjaajajjaaajja me haces reirrrr

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